Publicado por Elperroandalú 28 de junio de 2012
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Publicado por Elperroandalú 25 de junio de 2012
El silencio es la mejor música. "El Montañés". Cualquier canción duele más que el silencio. "Apócrifo". Dice todo la página en blanco.Cortar lo justo. Separar las capas dejando el espacio necesario para la extracción. Llegaremos a un punto de sección imposible. Cambiemos de herramienta a una más contundente. Una vez superado el obstáculo, puede abrirse la caja. No nos confundiremos. El movimiento y el sonido serán sus delatores. Debemos arrancarlo violentamente. Actuemos sin ninguna piedad. Puesto que ahora no servirá para nada, tiremos el objetivo lo más lejos posible. Para finalizar cerramos las capas en sentido inverso, primero la dura, luego las blandas. Pondremos especial cuidado en estas últimas. Así será más sencillo suturar. Nos será válido cualquier hilo bonito. Enhorabuena, si ha seguido el manual al pie de la letra... ya es usted un fascista como Dios manda.
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Publicado por Elperroandalú 6 de febrero de 2012
Porque eres hoy, porque eres la mirada que nunca se repite. Eres el ruido sagrado que llena este mundo de oídos cerrados. Eres la melodía de los vientos que a veces nos deja callados. Eres solo una, o eres muchas. A veces todas. Jamás ninguna.
Eres mi última pregunta, vives en cada respuesta. Entre los giros, los hilos del tiempo, que el olvido se nos lleva. Vives tras los días, duermes desenvuelta. El destino ha muerto, nadie pagó sus deudas. Para que aprenda que no se puede subir tan alto sin tirar las tejas.
Para que mañana seas la luz del destierro, la tormenta en el desierto, el huracán de los despiertos, el fin de los abyectos, el as de los traperos, la a de los ateos. Para que tu locura saque a mi cordura de paseo. Para que no haga falta explicar nada. Para que llenes los vacíos que dejan las palabras.
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Publicado por Elperroandalú 28 de noviembre de 2011
Dicen que si anda, el mundo gira tras sus pisadas. Dicen que si habla, el viento se calla para escucharla. Dicen que si se mira, los espejos se declaran inútiles, no la saben reflejar. Que si llora las tempestades se agotan. Dicen que es normal. Pero le gusta darse misterio, y nada más. No sé qué dicen que ocurre en su sonrisa. Cuando abre sus manos a la lluvia. Cuando sueña con entregarse a la vida. No sé qué dicen. Qué ocurre cuando ama. O cuando odia. Lo averiguaré, fuera de líneas.
Porque se dicen más cosas de las que se hacen, quería hacértelo por escrito.
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Publicado por Elperroandalú 29 de abril de 2011
A él lo llamaron de mil maneras. Sus padres le pusieron *****, dejémoslo ahí. Lo excepcional es que fue un hombre que bien pudo nacer sin nombre, el Eterno. Dicen que llegaron a inventar un sonido nuevo, jamás escuchado por alma humana, sólo para invocarle. Su piel había llevado encima todas las pieles del Pueblo, desde aquel día que los vengó a todos. Nunca se las quitó, porque quiso vivir sin frío el resto de sus días.
Nació donde el mundo se había parado, vivió con prisas y sin pausas, murió un día de primavera bajo el puente de los Santos, con la libertad del que sólo se posee a sí mismo. Alertaron los niños, que cada tarde salían a jugar allí entre los escombros: a buscar tesoros, a vivir soñando. A veces el viejo errante inventaba historias para ellos. Cuentos extraños, pero divertidos, como aquel del coyote que comía miedo o el de los ladrones benditos. También les hablaba de una realidad de leyenda, la suya.
Que era un paria, un olvidado, un nadie, un nada, que un día fue invencible, que nunca debió creérselo, que los gringos se cagaban de miedo, que un balazo podía doler mucho pero no más que un corazón roto, que los recuerdos son infinitos pero el tiempo nos los va a robar, que si volviese estaría dispuesto a cometer cada uno de sus errores; que por más vidas y nombres, teorías, creencias, leyes, verdades a medias o mentiras que llenen el mundo, ya sean de unos o de otros, la muerte es igual para todos.
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Publicado por Elperroandalú 3 de febrero de 2011
El Errante duerme sobre un sueño de noches inacabadas. Sus imágenes cambian constantemente, el tiempo le abre sus puertas. Sabe que los segundos son suyos. Que puede dominarlos, hacerlos durar cuanto quiera. Se contraen sus ojos soñadores de tanto deslumbrarse, se llenan de recuerdos aún estando cerrados. Se abren sobresaltados sólo con la Pesadilla, escanciadora de aguas pasadas, imborrable como la muerte. Nunca es el mismo coche, ni la misma carretera. No se repite la canción de la radio. Pero Ella va siempre a su lado. Tiene el brillo que heredó de los soles inmortales. Afuera, a través de los cristales, ven al mundo revelarse, otra mentira que no quisieron creer. El aire se inflama precediendo al estallido. Los segundos no dan más de sí, ¿por qué tuvimos que medir el tiempo con esa nadería? Maldita obsesión de reducirlo todo a pedazos. Lee en la mirada y en los labios que le están hablando. Todo va a salir bien. ¿Me oyes? Todo. Y volverás a la tierra, no tendrás que huir. Serás el hombre que siempre quisiste ser.
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Publicado por Elperroandalú 9 de enero de 2011
El Extraño vive bajo el puente de los Santos. Cada día sale a buscar con qué hacer la hoguera. Algo tiene que arder. Papelotes, papelinas y cartones, papelones, reciclados o malgastados, sucios, y hasta mojados. Él sabe reusarlo casi todo. Se conforma con un fuego pequeño, que dé vida a los huesos que por poco le sostienen. Porque el hombre es viejo, viejo como el puto mundo. Y su piel es mitad carne y mitad cicatrices, medio amor medio guerra, un poco de acero y mucho de tierra. A veces cree que el puente va a abrirse en dos y van a dejar de molestarle los coches que le ahogan el sueño. El Extraño ha muerto muchas veces, a su manera, y está cansado. Algunos días se pregunta cuántas vidas tiene, pero sólo siente una. Se acuesta al lado de su sombra, y espera el día en que el cielo caiga sobre el puente. Está seguro de que los santos irán a robarlo, porque allá arriba harán falta buenas infraestructuras, y eso nadie lo pondría en duda. El Extraño sabe que el paraíso no es para él, y se ríe imaginando santos sicarios que van por ahí, bajando al Infierno en túnica y sandalias. Llora porque él también fue ladrón y hacía milagros.
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Publicado por Elperroandalú 23 de diciembre de 2010
Sí, es cierto.
Tiré un libro a la basura.
El ancla asomó entre las olas.
El mar se calmó, de azul y soledad.
Ahora mis ojos están en tierra firme,
Para decirte que mires de frente.
Sí, es cierto.
Tiré las vendas a la basura,
Las rosas, las balas,
Y las actas firmadas.
Amo el reciclaje,
Soy basurero de verdades y tumbas
A lo mejor me quedo aquí para siempre
Entre la luz y la cordura.

Lo realmente cierto, es que
Nunca volví a quedarme a oscuras.
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Publicado por Elperroandalú 28 de noviembre de 2010
"Adelante, adelante", que detrás no queda sitio porque la resignación tiene gruesas nalgas, cual americano cebón.
"Adelante" siempre hay, hacia él andamos y vivimos desde que aquellos dos dijeron: "adelante".
¿Pero, adelantar...? Pues a los asesinos de libros, a los que olvidaron la Historia, a los ciegos por voluntad. Que en las letras vive la memoria del mundo, en la Historia vive la Razón y la vista es un sentido aún por mejorar.
Adelantarnos a nosotros mismos, si hace falta, para traer mañana.
...alla riscossa, fratelli.
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Publicado por Elperroandalú 30 de agosto de 2010
Soñaba con mares azules de cielo, llenos de vida pura.
Caía en sus aguas, pero no podía mojarme.
En sus profundidades, mis pies alcanzaban el hielo. Como una visión cegadora, un lugar aún más al norte del Norte. No podía sentir el frío.
Allá el horizonte, y una hoguera que no dejaba de crecer. Tenía que caminar hacia ella para comprobarlo, nadie imagina un incendio en el Ártico, pero estaba contemplando uno. Llegué dando dos pasos, como sólo ocurre en los sueños.
El fuego me llevó por delante, me abrazó con sus ramas. Digo ramas, porque ya no era el fuego, sino un bosque el que me acogía. Suspendido en el aire quieto, entre miles, millones de árboles distintos, desde la tierra hasta el cielo. Rodeado del infinito vegetal, me sentía una hoja más de aquellas que llenaban todo el espacio.
Como era curioso, intenté llegar al árbol vecino, y el tronco que me asentaba se quebró como si se hubiese podrido de repente. Comenzó una caída que parecía no tener fin, aunque la maleza, benevolente, me mostró su límite. Tuve hasta la suerte de estrellarme contra el suelo y que no me doliese el cuerpo.
A mi alrededor crecían flores que jamás había visto, grandes y hermosas, desconocidas. Unos metros más allá, un anciano cavaba un pequeño hoyo en el suelo y dejaba caer unas semillas negras del tamaño de una avellana. Se giró hacia mí, mostrando su aspecto centenario. Una voz grave, surgida de las profundidades del Tiempo, me hizo entender:
-Un día deseé vivir cien años de libertad. Se me concedió lo que pedí. Lo supe porque de pronto fui libre de morir o no morir, y de hacer todo lo que desease. Ninguna ley ni persona pudieron conmigo. Nadie se explicaba este fenómeno. Durante años intentaron encerrarme y estudiarme, pero fue inútil. Cuando descubrí lo que debía hacer con esa libertad empecé a predicar. Muchos se reunían para oírme, pero por más que quisieran no podían gozar de mi privilegio. El predicador se convirtió en mito, la locura y la envidia de sus congéneres acabó con ellos en una guerra de religiones. Fui el último de los hombres. Ahora le estoy devolviendo la libertad a la tierra, mientras muero, pues ya es mi hora. La tierra podrá crecer hasta que sus frutos lo cubran todo. Algún día arderán, y su fuego derretirá los hielos. El mundo volverá a ser un gran océano, y la vida, como en el Principio, surgirá de nuevo en él.
-¿Por qué lo haces?-le dije.
-Es sencillo... no puedo ser libre solo.
…
Ahora estoy despierto, y aquel día supe que todos mis hermanos habían soñado lo mismo.
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