Paquidermos, obstetricia y otras vicisitudes.



Y ahora lo fundimos, el hielo, y  les sacamos el ácido desoxirribonucleico y “ala” a andar.
Y mientras el 20% del mundo (tanto por ciento arriba, tanto por ciento abajo) se entretiene en hacer cosas requetechachis que te cagas, el resto no tiene casi ni para eso, para cagar. Pero no os deprimáis hijos míos, siempre nos quedará el Santo Padre, para hacer inversiones en pornografía, así se hace mucho más ameno todo. Y los nobles, los nuevos, se hacen los elegidos (democráticamente) y crean los fondos de inversión, las SICAVs y la Prima de Riesgo, a su imagen y semejanza. Los curritos a producir y a consumir si quieren pan, que lo demás ya lo disfrutarán otros.

¿Cómo puede ser? (se preguntarán los más intrépidos) Pues con el Marketing, que no te enteras. Que si color azul y tal ritmo de bits por second, o letras en Tahoma, y los  juguetes al fondo a la derecha, que si lles güi can. Y así ¿Quién se resiste a esos ojillos? [Más aun si tú eso no lo sabes (Y mira por donde, no, no lo sabías)] Pues nada, lavativa de líquido cefalorraquídeo, y un plasma LED HD con TDT, USB y conexión directa con la NASA nuevo, calentito, que así se ve mejor el “furgol”, por no decir cómo queda el salón. Y hombre pues ya que estas, hipoteca al 15% TAE y por un piquito más te compras el coche, y el apartamento en Torremolinos, que eso nunca viene mal. Y de BSO suenan sus bolsillos, si los de ellos, resquebrajándose.

"A la mierda"
  Fernán Gómez, F. La vida. Algún lugar (19..)
(Disculpadme, he leido mucho de este señor)

Peces chicos, 1

"...cantamos porque llueve sobre el surco
y somos militantes de la vida
y porque no podemos ni queremos
dejar que la canción se haga ceniza." 
Mario Benedetti 







En un siglo lejano, en la periferia del mundo. Ella duerme...


El futuro ya esta aquí. Como reza la pared de la vieja estación, quieren hacernos creer que no queda nada por inventar. La vida entera cabe en el Arrabal, en todas sus formas y colores. Reluce de noche y de día, pues el orgullo de los desterrados brilla con fuerza. Somos exiliados de nosotros mismos, somos libres hasta donde llega esta inmensa jaula, este gueto de perdedores. En el horizonte de nuestra mirada sólo hay Murallas, altas como cientos de casas. Atravesarlas es casi impensable, su autoridad sobre nuestras vidas es permanente.

El futuro es mirar a la Ciudad y saber que es demasiado para nosotros. Que no merecemos más que la cloaca, las creencias vanas, la droga de la falsa libertad. Aquí los dioses andan entre los hombres. Son mitad máquina mitad carne. Su mirada nos trae la muerte. Nos exterminan, nos violan, hacen negocios, se divierten. Ellos son enviados desde el Otro lado, pueden entrar y salir, pueden gobernar, ¿pero pueden morir?
Nosotros sobrevivimos. Aún somos imperfectos, sucios, bellos animales. Hombres y mujeres de cuerpo intacto, sin implantes, como éramos hace 100 años. Somos un producto saludable, dicen los dioses. Trapicheamos, robamos, oramos, jodemos, cantamos, comemos y bebemos, respiramos el aire que nos deja la Ciudad. No hay diferencias de raza o religión. Al fin y al cabo todo el que cree en algo está obligado a creer en Ellos. A muchos les hacen trabajar, los mandan a las Fábricas, y esto es lo que más temen los que aquí nacen. Quienes dan con sus vidas allí no vuelven jamás.

Ahora nos hacen matarnos unos a otros en el Arrabal, y los niños juegan a cazarse como si esta vida de lobos fuera lo más normal. No puedo dormir, las Murallas me tapan la luna.

Hemos perdido a muchos hermanos estos días.
El tiempo corre otra vez.
La Historia sigue escribiéndose.
¿Cómo se puede matar a un dios?

Teoría, práctica y fin


Las campanadas llaman a la puerta, les abro los oídos nuevos. Luz y fábrica de realidad entran a matarme los sueños, tú mejor sigue durmiendo. Que el tiempo aún está por inventar: no hay relojes, sólo cuerpos. El día huele a sangre: la riña de los gatos allá en un patio, y aquí no paramos de cavar trincheras.
Qué iluso, quería cambiarle el nombre a la guerra. Qué saben las palabras. Contenedores y neumáticos como un decorado de televisión. Uniformes, porras y adiós muchachos. Me contagiaste el inconsciente.
Pasado irreparable, presente imparable, futuro intocable.
No me volvería a preguntar por los días buenos. Sabíamos que esa no era ya la cuestión, ni para el mundo, ni para nosotros.
Mejor hablar en presente. Nos damos una despedida de ahora o nunca, como siempre. La verdad huyendo de las palabras y quedándose con la voz y el valor que se levanta.
El camino vuelve a ser tuyo. El camino vuelve a ser mío. Pero es como si no fuesen de nadie.

Técnica infalible

El silencio es la mejor música. "El Montañés". Cualquier canción duele más que el silencio. "Apócrifo". Dice todo la página en blanco.
Cortar lo justo. Separar las capas dejando el espacio necesario para la extracción. Llegaremos a un punto de sección imposible. Cambiemos de herramienta a una más contundente. Una vez superado el obstáculo, puede abrirse la caja. No nos confundiremos. El movimiento y el sonido serán sus delatores. Debemos arrancarlo violentamente. Actuemos sin ninguna piedad. Puesto que ahora no servirá para nada, tiremos el objetivo lo más lejos posible. Para finalizar cerramos las capas en sentido inverso, primero la dura, luego las blandas. Pondremos especial cuidado en estas últimas. Así será más sencillo suturar. Nos será válido cualquier hilo bonito. Enhorabuena, si ha seguido el manual al pie de la letra... ya es usted un fascista como Dios manda.

21 Domingo

Hoy ha pasado algo que empeora, más aún si cabe, las cosas. Hugo sólo ha asesinado una vez en un mes y cuatro días aunque a mí me tiene muerto en vida. Todo el mundo cree que soy un maldito loco por meterme tan a fondo en este caso, incluída mi pequeña Elena que, hace tan sólo un par de horas, me ha llamado desde casa de su hermana. Por si fuera poco, García me ha insinuado la posibilidad forzosa de asignarme un compañero con el fin de que abandone "esta locura".

No entiendo por qué a nadie parece importarle este asesinato. Ha muerto una persona, se supone que nuestro trabajo es evitar que esas cosas pasen y, en caso de que pasen, encerrar al culpable, ¿no? Y además no es un asesinato corriente y eso lo sabe cualquiera de este departamento. He visto muchos crímenes, muchos cadáveres, horrores que nadie puede siquiera imaginar... Los más bajos instintos del hombre salen a la luz cuando éste comete un homicidio, cuanto más salen si además se ensaña y hay una premeditación clara... ¡Joder, hay una puta bestia suelta y sólo yo estoy dispuesto a darle caza!

Ha llegado el momento de abrir otra botella de bourbon.


**************

- Hola, soy Javier, pero todo el mundo me llama Mendoza.

Traté de sonar lo más amable que pude, pero aquel cabronazo sólo levantó un poco la cabeza y me dijo: "Siéntate ahí, Javi." Estuve allí sentado unos veinte minutos mirando cómo leía unos papeles mientras se bebía un vaso de bourbon barato tras otro hasta que, por fin, se decidió a hablarme.

- Mira Javi, te voy a...
- Mendoza, por favor -dije cortándole-.
- Mira Mendoza -continuó con cierto retintín-, te voy a hablar muy claro. NO quiero un compañero, NO he pedido la ayuda de nadie y menos la de un novato, así que pídele a García un cambio de compañero.
- Vaya, parece que es cierto lo que me habían dicho. Este caso te ha jodido bien. Mírate en esa foto, tan contento con la que presupongo que es tu mujer, mira tus condecoraciones y mira tu puto despacho enorme... Mírate ahora, no eres más que un puto amargado con la camisa sucia, barba de tres días y que apesta a alcohol.
- ¿Algo más?
- Sí. ¿Cómo es posible que un hombre con tus años de experiencia lo haya tirado todo por la borda por culpa del asesinato de una puta?
- Porque es el primero de la serie de asesinatos más brutal que esta ciudad haya vivido.
- ¿Qué? Definitivamente te has vuelto loco.
- Sí, estoy loco. Así que ya sabes, pídele el puto cambio de compañero a García.
- No sé por qué no te dejas ayudar.
- Nadie entiende nada, a veces ni siquiera yo, pero necesito... -hizo una pausa como si estuviera buscando la palabra exacta- atrapar a Hugo.
- Pero no tenemos nada. No hay ni una sola pista.
- La habrá, estoy seguro.

De repente sonó el teléfono. Lo cogió. Pude ver en la cara de aquel desagradecido una mezcla de alivio y de culpa. Colgó y salió corriendo del despacho tan rápido que casi no me había levantado de la silla cuando él ya había salido de la habitación. Salí a la carrera por los pasillos detrás de él.

- ¿Qué pasa? -le grité.

Desapareció por la puerta que da a las escaleras, le seguí aunque me sacaba bastante distancia.

- ¡¿Qué coño ha pasado?! -le grité por el hueco de las escaleras mientras le veía bajar a toda prisa dos pisos por debajo de mí.

Atravesó otra puerta y cuando la atrevesé yo, sólo tuve tiempo de ver como un coche salía del garaje a toda velocidad.

Teoría y práctica 2

Porque eres hoy, porque eres la mirada que nunca se repite. Eres el ruido sagrado que llena este mundo de oídos cerrados. Eres la melodía de los vientos que a veces nos deja callados. Eres solo una, o eres muchas. A veces todas. Jamás ninguna.

Eres mi última pregunta, vives en cada respuesta. Entre los giros, los hilos del tiempo, que el olvido se nos lleva. Vives tras los días, duermes desenvuelta. El destino ha muerto, nadie pagó sus deudas. Para que aprenda que no se puede subir tan alto sin tirar las tejas.

Para que mañana seas la luz del destierro, la tormenta en el desierto, el huracán de los despiertos, el fin de los abyectos, el as de los traperos, la a de los ateos. Para que tu locura saque a mi cordura de paseo. Para que no haga falta explicar nada. Para que llenes los vacíos que dejan las palabras.

Not with a bang, but a whimper

Aprenderé a manejar Gimp en febrero, que tendré tiempo. Por lo pronto, vuelven las fotos al blog.





"Así es como el mundo acaba,
no con una explosión, sino con un gemido."
(T. S. Elliot, Los Hombres Huecos)

Woof, Vito

Probando el Inkscape. Uno dos, uno dos, uno dos.


"Todo el conocimiento, la totalidad de preguntas y respuestas se encuentran en el perro"
(Frank Kafka)

29 Días Más

He pasado las noches de la última semana recorriendo las zonas de prostitución de toda la ciudad preguntando por la chica que Hugo destrozó. Nadie sabe nada, nadie la conocía, nadie la recuerda, aunque claro, tampoco es que la foto facilite que se la reconozca teniendo en cuenta como la dejó ese hijo de puta.

No puedo rendirme, pero no sé qué hacer. No tenemos nada de ese enfermo excepto la nota, escrita con una pluma estilográfica y con una tinta de lo más normal, así como una colilla que ni siquiera podemos demostrar que tenga realmente algo que ver con el crimen. No ha dejado ni una sola huella, no podemos relacionar los cortes y las heridas de la víctima con ningún arma especial, el ADN de la colilla no se relaciona con ningún otro en nuestra base de datos y respecto a la chica, más de lo mismo, sus huellas no aparecen en el AFIS, su ADN no casa con ninguno de nuestra base de datos... Parece el crimen perfecto, mata a una prostituta a la que nadie echa de menos y desaparece, quizás su único fallo es haberse topado conmigo.

Fuera del caso las cosas no van mucho mejor para mí. Mi dulce Elena no entiende por qué el asesinato de "una mísera puta a la que nadie recuerda" me afecta tanto. Nuestras discusiones son cada vez más fuertes, y eso que sólo nos hemos visto un total de seis días en el último mes. Llevo tres días sin verla y tengo miedo de volver a casa y que se haya ido. Realmente yo tampoco sé muy bien por qué este caso me ha atrapado tanto, he dejado que se convierta en algo personal.

Tarde, quizá.

Llegué tarde.

 El 15M me infesta el correo(entre otras muchas cosas). Que barata escusa.
Insomnio voluntario me trae acá.

 No tengo mucho que decir. Aun así...

 El viento sopla contra la ventana, o ella le hace frente, no se. Hermo, hace ya tiempo que no se de él.

 En esta ciudad cosmopolita puedes sentirte más solo que el carajo.
¿Que tiene de malo? No se.

 Deberíamos dicotomizar algo. Pareceremos interesantes. Pereceremos. El academicismo hace bullir (primera acepción) mi sangre. Verborrea que salpica las paredes, los proyectores y las presentaciones en "pogüert point". "A la mierda"
  Fernán Gómez, F. La vida. Algún lugar (19..)

 "Con esto, yo lo que quiero es dar una lección, por mis muchos años, yo puedo permitir este gusto, a todos los que creen que el futuro esta en sus manos y no en las manos, de los que se han apoderado del futuro de todos nosotros".
Ibid.

 En fin. Sed hombres de provecho. Así gustaréis a quien os coma.

 "Me retiré del teatro porque los espectadores me molestaban".
  Fernán Gómez, F. Op. Cit.

 Por cierto, llegué tarde.

Intromisión puntual (mas que el su ritmo no pare)

I
Acabo de ver a Dios, en Santiago. Llevaba un abrigo largo y andaba sin sentido de acá para allá, con pinta de padre de familia en plena catarsis dionisíaca. Se ha delatado porque, mientras canturreaba "Cuando la tarde languidece/renacen las sombras/Y en la quietud los cafetales vuelven a...", ha vomitado a chorro sin cambiar en nada su postura extremadamente erguida y señorial. El vómito le ha escurrido por el pecho y le ha empapado los zapatos, pero aún así ha seguido su letanía: "...vuelven a sentir/esta triste canción de amor/de la vieja molienda/que en el letargo de la noche/parece decir...", sin hacer ni puto caso al volumen de arjé que acababa de perder.

II
En la calle Gallegos. Silencio. Oigo a una pareja follando. Ella, o una de las ellas, emite gemidos y palabras ininteligibles con un timbre peculiar. Dice algo, con una voz igual de rara. Sigo andando. Veinte pasos más allá, por un balcón abierto, se escapa el llanto de un bebé. Una voz femenina le dice algo en tono dulce que transforma el llanto en risotada. La misma voz de antes, juraría. Einstein ayudó al desarrollo de la bomba atómica y a nuestra condenación, pero fuera de eso, debía tener razón. Relatividad. Veinte pasos míos, nueve meses y pico en la vida de la desconocida acústica.

III
Me acabo de diagnosticar criptorquidia moral, con hipertrofia compensatoria en el par descendido.

IV
Hay golpes en la vida tan fuertes... ¡Yo no sé!

Y pesan y derrumban. Abren grietas y hielan dentro, por joder. Para jodernos. ¿Sabes los siameses? No sé a qué puerta hay que llamar. Cierro esta. Me veo fantaseando con ametrallar con una automática la balconada de la sede de "Radio María". Hermanos, acabo de descomprender por completo el concepto de voluntad de poder. Negras tormentas agitan los aires, pero han aprendido de antaño: no se dejan ver. Cuando me marche, reina mía, no me olvidaré de ti. Y no explotes, escafandra, que de tus ojos penden los hilos que manejan al títere. Tienes en ti lo que el tiempo niega a la tierra, no lo derrames. Chirrían las alas del abejaruco.

V
Juan Salvador era una gaviota. Zorbas, un gato. Lo leyó cuando chico en unos libros. Ahora experimenta si a base de respirar aire de mar podrá llegar una noche a visitar los fondos abisales sin necesidad de máquinas. Guarda cientos de garrafas cerradas herméticamente, rellenas de su valioso gas. Y cada amanecer, al volver de su ya rutinaria inmersión en el pozo de agua salada que hay en la sierra, abre con cuidado una de ellas. No se deja ningún detalle al improviso: deja a mano un orinal y un cubo lleno de algas resecas con que aliviarse. Antes de que la rosca del tapón termine de completar su giro, ya se está abalanzando, nariz en ristre, sobre su aire sagrado. Reconoce al instante el momento en que recogió aquella brisa. Y cuando sus pulmones se inundan del olor a sal, yodo y cierto regusto a diosa, vuelve a ver las olas empujándole contra las rocas, a Casiopea reinando en el norte y a la resaca que aquella noche pudo más que su afán de ser una gaviota submarina, un gato porteño en el abismo.



So long

Espero retomarlo pronto (la biblioteca es una amante celosa).

Mandaré postales.

Teoría y práctica 1

Dicen que si anda, el mundo gira tras sus pisadas. Dicen que si habla, el viento se calla para escucharla. Dicen que si se mira, los espejos se declaran inútiles, no la saben reflejar. Que si llora las tempestades se agotan. Dicen que es normal. Pero le gusta darse misterio, y nada más. No sé qué dicen que ocurre en su sonrisa. Cuando abre sus manos a la lluvia. Cuando sueña con entregarse a la vida. No sé qué dicen. Qué ocurre cuando ama. O cuando odia. Lo averiguaré, fuera de líneas.

Porque se dicen más cosas de las que se hacen, quería hacértelo por escrito.

Remake

Gracias, Miguelo, por reinaugurar.

Me sumo al evento con un "Vive la Hermographie!".

16 Domingo

"Y con su lanza en ristre, cabalgó y cabalgó y cabalgó hasta extenuar a la pobre y sanguinolenta yegua. El jinete tuvo un acto a priori misericorde, se acercó a donde su montura yacía y lentamente desenfundó su espada. Una vez que la luna terminó de peinarse en su filo, ésta se abrió paso por la panza del animal. Cuidadosamente, nuestro héroe comenzó a tirar de las tripas y a cortarlas para después irlas guardando en pequeños tarros que ocultaba bajo su vestimenta. Por alguna maniática razón, también se las apañó para romperle los cascos en mil astillas y además le cortó las crines de tal manera que pudo ponérselas como una especie de peluca.

Hugo Montreaux"

Volví a guardar aquella maldita nota en el cajón. Ese hijo de puta veía una especie de poesía en lo que hacía. Violó y asesinó a aquella pobre chica, luego le hizo todo tipo de barbaridades al cadáver y dejó esa maldita nota. No tenemos manera de saber si la llevaba escrita o la escribió en el momento, pero yo estoy convencido de que la escribió allí mismo, probablemente mientras se fumaba el cigarrillo que encontramos. Me dan náuseas sólo de recordar la escena del crimen, no he visto en mi vida un cuerpo tan destrozado ni una cara de terror tan desencajada como la de aquella pobre muchacha.

El miedo, siempre es el miedo. Todos estos depravados impotentes disfrutan viendo el miedo en sus víctimas. Supongo que es normal quedarse paralizado, pero por una vez, me encantaría que alguien le pateara los cojones a esos hijos de puta, que se los patearan hasta hacerlos una papilla y se rieran después de su miedo.

Este caso me está haciendo polvo, he vuelto a beber, he vuelto al tabaco negro y casi no veo a Elena... He perdido la cuenta de las noches que llevo durmiendo en el despacho y he gastado más dinero en cafés que en comer, pero es que no puedo dejar que pase el tiempo y ese cabrón siga suelto, necesito atrapar a Hugo, necesito ver su cara entre rejas... ¡Necesito que esto acabe!

Esa nota... El muy hijo de puta se cree un héroe y además describe su modus operandi, me pone enfermo, se debe creer un genio. ¿Qué demonios hará con las tripas? Joder, no aguanto más, me voy a la calle a buscar a ese diablo.

Por los que no hemos echado

Aquel tic-tac era improvisado, ni siquiera nacía de un reloj. El tic rebotaba en todas las cosas del salón, el tac se nos quedaba bien dentro. El humo borraba tus tatuajes de felpa y secaba el tímido sudor de mi frente. Las cortinas, testigo mudo de este cambio del minutero a las horas, nos miraban con descarado interés. ¡Qué baile más salvaje, qué nocturna alevosía! De las horas al minutero y vuelta a empezar. Mares de boca humana, marabunta de yemas de dedos, viento que sopla al oído entrecortados himnos fruto del deseo. No me grites, chíllame, arráncame la espalda, déjame sin piel. Muérete conmigo.

Me desperté, que nos entierren juntos otra vez.

La misma muerte

A él lo llamaron de mil maneras. Sus padres le pusieron *****, dejémoslo ahí. Lo excepcional es que fue un hombre que bien pudo nacer sin nombre, el Eterno. Dicen que llegaron a inventar un sonido nuevo, jamás escuchado por alma humana, sólo para invocarle. Su piel había llevado encima todas las pieles del Pueblo, desde aquel día que los vengó a todos. Nunca se las quitó, porque quiso vivir sin frío el resto de sus días.
Nació donde el mundo se había parado, vivió con prisas y sin pausas, murió un día de primavera bajo el puente de los Santos, con la libertad del que sólo se posee a sí mismo. Alertaron los niños, que cada tarde salían a jugar allí entre los escombros: a buscar tesoros, a vivir soñando. A veces el viejo errante inventaba historias para ellos. Cuentos extraños, pero divertidos, como aquel del coyote que comía miedo o el de los ladrones benditos. También les hablaba de una realidad de leyenda, la suya.
Que era un paria, un olvidado, un nadie, un nada, que un día fue invencible, que nunca debió creérselo, que los gringos se cagaban de miedo, que un balazo podía doler mucho pero no más que un corazón roto, que los recuerdos son infinitos pero el tiempo nos los va a robar, que si volviese estaría dispuesto a cometer cada uno de sus errores; que por más vidas y nombres, teorías, creencias, leyes, verdades a medias o mentiras que llenen el mundo, ya sean de unos o de otros, la muerte es igual para todos.

10 de abril

"Hace ya dos años y medio que estoy aquí", se dijo mirándose al espejo.

Le había crecido la barba.

El Hombre, El Joven y un Viejo

Pusimos las letras a disposición plena del boli y éste se empeñó en encadenarlas al papel. Sus lágrimas de sangre noble impideron que pudiéramos leer. El Hombre agitó los brazos sin entender nada, decidido ya a prenderle fuego al papel, pero entonces el Viejo quiso echarle un vistazo a aquello que provocaba la cólera de su embravecido hermano. Meses después este Viejo meneaba sus gafas en el aire, haciendo aspavientos de locura, sus cabellos arrancados y su barba alterada. Compró vino, fue a buscar a El Hombre y en mitad de sus delirios, cuando ya tenían la hoguera encendida y habían invocado a los dioses para que dieran sepultura eterna a ese infernal papel, El Joven surgió fugaz de entre las sombras, embarcado en una nube de humo que parecía hacerle levitar del suelo, quizás esa tendencia a volar era lo que hacía que se empeñara en empozarse el alma de plomo y, como un Prometeo cualquiera, cogió el papel aún entero y huyó a la velocidad que huye alguien a quien no persigue nadie.

Dos años y pico después volvieron a encontrarse aquellos tres peregrinos de la vida, en las mismas circunstacias que aquel primer encuentro que no ha sido narrado. El papel maldito casi había consumido a El Joven, la vida de El Hombre mejoró notablemente tras abandonar el papel, pero el regreso de éste le había hecho regresar a él también y del Viejo, baste decir que tuvo altibajos, pero acabó remontando la ola por obra y gracia del mundo y sus hermanos y ahora cabalgaba feliz buscando qué cabalgar. Ni siquiera hablaron, todos sabían que había que hacer y así pues, hicieron el papel muchos trocitos y los lanzaron al aire, viendo en su blancura teñida de sangre real cientos de palomas que alzaban el vuelo. Habían comprendido al fin que las palabras se las lleva el viento, pero el abrazo entre iguales se hace roca.

Guau guau

Culo de fresa, yo pongo la nata. Tú eres la chica de hielo y yo el que suda el whiskey.

Las imágenes se sucedían absurdas, vernos a través de aquel proyector no tenía sentido, yo sólo tengo ojos para tu boca, estoy deseando que me muerda. Sesenta años ya y si me besas ahora me muero aquí mismo, si no, esperaré cien años más. Tengo celos de las palomitas.

Ángel del cielo, yo pongo tus nubes. Tú eres Chernobyl y yo un niño mutante.

Recuerdo los paseos a la orilla del mar, te hablaba de olas como un tonto mientras tú me hablabas de aquel vigilante fornido. La crema corría por tu espalda, aún me estremezco al pensar mis manos por ella. Despertar es como morirse.

Luz del día, yo pongo las noches. Tú eres la china y yo el tabaco rubio.

No puedo más con tanto alcohol te decía mientras te sujetaba el pelo. Fuimos a comer al bosque y tallamos en un árbol nuestros nombres, esta noche he ido a poner que me trataste como a un perro y te amo, luego me he ahorcado aquí, justo encima de tu tumba. Sácame de paseo en el infierno.